Observatorio Z. Toma 1

Hi!

Ya sabéis que he vuelto de vacaciones hace muy poquito y todavía estoy dormida, pero eso no es problema para que este mes de septiembre lo dedique exclusivamente a publicar vuestros relatos zombis <cereeeebroooosss... ejem... caféeeeeee


Primer relato de Observatorio Z. Esta vez de nuestra compañera Carla García del blog Undisclosed Desires

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Un café servido por un zombie - Observatorio Z - Especial relatos sobre apocalipsis zombie para leer online
Ilustración: Lain444





Una taza de café servida por un zombie 


¡Vaya por dios! Otro absurdo día más de trabajo. Cada día la misma rutina. Las siete de la mañana parecían llegar antes de que se acabase un capítulo de Friends, cuando me quería dar cuenta ya estaba el maldito despertador de ese Huawei negro que tan mal funcionaba,  si  es  que  normal  que funcionase  mal,  con  los  golpes  e  insultos  que  se llevaba el pobre cada mañana.  

Esa mañana parecía estar tranquila, en cierta manera. Mi padre ya estaba en la cocina tomándose su reglamentaria taza de café y yo, como siempre, llegaba tarde a trabajar así que era hora de coger un Café del Vecchio por el camino lamentándome porque tuviese un sabor tan agradable un café tan caro.  
La ciudad estaba demasiado tranquila para ser las ocho de la mañana, vale que vivía en una ciudad pequeña pero si algo caracterizaba a la Calle Real de A Coruña es lo llena que estaba o casi llena a cada hora. Hoy parecía que viniesen a pedir pagar los impuestos por la calle, porque sólo yo y un chico que parecía estudiante recorríamos el camino hacia la plaza de María Pita.  

De repente un hombre se cruzó conmigo, parecía cansado y algo torpe, tan era así que a la altura del Teatro Rosalía de Castro hizo que mi café carísimo se cayese por encima de mi chaqueta abrigada para visitas guiadas, provocando con esto un gran grito, porque oye, aunque hiciese mucho frío el café hervía sobre mi ropa y estaba llegando aquella calor a mi piel, y quemaba; además de tener que hacer una visita guiada de aquella manera, manchada por todas partes.  

El  hombre  no  se  molestó  en  disculparse,  siguió  caminando  como  si  nada  hubiese pasado. 

-  ¡Oye!  –  Le  grité  intentando  buscar  pañuelos  en  mi  bolso.-  ¡Dicen  que  la 
educación mejora con los años pero la suya parece ser que no! 

Me quejé unas cuentas veces y como vi que la mancha no salía a pesar de rascar con un clínex decidí seguir mi camino hacia la plaza de María Pita, mi punto de encuentro.  

Al llegar a la plaza cuadrada, me senté en la estatua situada en el frente de la gran heroína coruñesa. Esperando que los profes y alumnos fuesen puntuales para que me diese tiempo a llegar a la facultad antes de que el profesor de geografía no me dejase entrar en ella.  

Me  extraño  no  ver  circulando  por  la  plaza  aquella  máquina  blanca  con  el  logo  del ayuntamiento limpiando la plaza más importante de la ciudad, pero decidí no darle más importancia. Cogí mi maldito Huawei negro y entré en el maldito Snapchat- no entiendo que tiene esta aplicación de especial, yo entro casi por inercia a veces, no porque me guste- nadie había subido nada, al igual que en Instagram y en Facebook. Si las redes sociales estaban paradas algo estaba pasando y gordo y yo no me había enterado.  

Levanté la cabeza y me fijé en que todos los bares de la plaza estaban cerrados, ni siquiera la puerta del Ayuntamiento estaba abierta. Y fue ahí cuando me di cuenta. El hombre que me había arrojado el café por encima tenía al chico que caminaba detrás de mí tirado a su lado. Era un asesino, un violador y yo estaba desprotegida allí. Barajé en unos segundos mis opciones: a) correr hacia la ciudad vieja y aprovechar todo mi conocimiento para ocultarme, b) Correr hacia el ayuntamiento que estaba en frente a ver si había algún policía, c) Gritar. 

Como siempre, tan absurda como soy yo elegí la opción menos correcta, sí, lo acertaría todo  el mundo,  la  c).  Empecé  a  gritar  mientras  veía  como  el  hombre  en  cuestión caminaba hacia mí un poco a cámara lenta. Y sí, hay que ser absurda para ver que viene a cámara lenta y con los brazos en alto para no ponerse a correr, si hasta me daba tiempo de pintarme las uñas. 

Por fin razoné y me puse a correr calle arriba, adentrándome en la ciudad vieja con sus pequeñas callejuelas. Escuchaba ruidos provenientes de detrás de mí, pero estaba tan desesperada por encontrar un bar, alguna persona o algo que me pudiese salvar que no miraba mucho hacia atrás, gran error, lo sé.  

Vi mi salvación en la Iglesia de Santiago que tan bien conocía, Moncho solía ser puntual y dar la misa a la hora justa, pero cuando me acerqué corriendo me la encontré cerrada. Todo el mundo debía saber que había un asesino suelto menos yo. Eso me pasaba por no ver la televisión.  

Seguí corriendo y, por el rabillo del ojo, observé que el hombre ya estaba casi a mi lado, que era mi final, que no había luchado. Y allí, casi al lado de la Iglesia de Santiago, a la altura de la Plaza de Azcárraga y en frente de la Capitanía General, Carla García, una chica con pocas soluciones anti asesinos, se desplomó tirada por aquel hombre.  Me giré rápidamente, para intentar defenderme de algún modo. Y lo que encontré no fue plato de buen gusto. El hombre en cuestión tenía media cara desfigurada y azul. Tuve que contenerme para no gritar más de lo que estaba haciendo. 

-  ¡Esto es una broma, me está grabando la televisión o algo!- Grité empezando a mover las manos en su dirección sin sentido alguno para taponarlo e intentar huir.  

Me quedé parada al darme cuenta de que el rostro del hombre me sonaba bastante. Y, cuando  el  posó ambas  manos  alrededor  de  mi  cuello  volví  a  notar  esos  nervios creciendo. Así iba a morir, y yo me paraba porque me parecía que el rostro me sonaba. 

Si iba a morir mejor hacerlo dignamente, así que sin venir a cuento empecé a tararear el himno de Galicia escrito por Eduardo Pondal, así muy patriótica, una muerte que sería graciosa para alguno. No sabía si llorar o seguir cantando. El hombre soltó mi cuello y me miró con aquella cara desfigurada y azul que tanto asco me daba.  

-  Espera un momento…- Le dije abriendo los ojos a la vez que los posaba en los de él.-  ¡Eres Eduardo Pondal! No me lo puedo creer…. Pero si moriste hace siglos. 

Él se encogió de hombros y sonrió, o eso parecía por el movimiento de una parte de su boca, la que todavía conservaba. 

-  La verdad es que el himno te quedó muy bonito, pero eras un violador y escribías canciones de las violaciones, no me caes muy bien por eso. 

Genial, un hombre que te quiere matar, le encuentras parecido con un poeta que ha muerto hace siglos y le dices que no te cae bien porque es un violador ¡Genial Carla, absolutamente genial! 

El hombre pareció ofenderse, lo normal, y antes de que yo pudiera comentar algo más estúpido  se me tiró  encima  haciéndome  gritar  todavía  más  y  patalear desesperadamente sin éxito.  

Pude observar, mientras él volvía a agarrarme el cuello que un par de personas más con  las mismas características  se  acercaban.  De  pronto  una  idea  recorrió mi mente fugazmente, eran zombies, esas criaturas existían, era la única explicación.  

Y yo iba a volverme una de ellas, una zombie… Eso sí que era un mal lunes.


Espero Carla que no todos los lunes te pase lo mismo :)

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22 comentarios:

  1. Lo de que le hubiera dado tiempo a pintarse las uñas me ha matado. Jajajaja. Muy bueno el relato y el recorrido turístico por A Coruña. Besos!!!!

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    1. Sí, esta Carla es una galleguiña muy pecualiar. A mi también me molesta cuando no me da tiempo a pintarme las uñas...uy...si yo no tengo uñas... En fin, que yo me reí mucho con este relato también :)

      Besikos

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    2. Hay que ir siempre divina en cualquier situación, las uñas eran prioritarias jajaja.

      ¡Muchas gracias!

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  2. Hola Mini-Fu, que bien que ya hayas comenzado con los relatos zombis!!

    Carla me ha gustado mucho tu relato, me he reído un montón, a mi también me pasa eso de entretenerme en trivialidades cuando hay cosas de vida o muerte que penden de un hilo...

    Una casi muerte muy patriótica por cierto :) Tendré que buscar el himno de Galicia que no lo conozco, solo conozco el de mi tierra, Asturias, porque es el típico que cantan todos los borrachines en cualquier punto de la geografía española.

    ¡Saludos!

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    1. Pues el viernes otro Marta!!!!

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    2. Me alegro mucho que te haya gustado Marta, la verdad fue una muerte muy a lo Galician People jajaja ¡Asssturiaaaaaaaaaaaaas patriaaaaaaaaaaaaaa queridaaaaaaaaaaa!

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  3. jajaja, me encanta! Me encantan los zombies y me encanta el relato porque es muy turismo Zombie por A Coruña. Fan de cantar el himno gallego solenmemente. Carla, me he reído muchísimo y espero que publiques más sobre estas cosas xD Si sigues así en plan zombie-turistico te hago una entrada en mi blog xD lo juro y perjuro!! :-D

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    1. Bueno esto formaba parte de las reglas, que cada bloguero hiciera su particular apocalipsis zombie. Este de Carla es el primero de algunos así que si te gusta el turismo zombie te invito a que participes. Si quieres me mandas un privado y te cuento. También te invito que sigas los otros relatos que iré publicando. Ya que todos están ambientados en diferentes ciudades del mundo mundial.

      Espero que Carla se manifieste pronto :)

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    2. Totalmente turismo zombie, y como dice Mini Fu, me pidió que lo llevara a mi vida entonces pensé ¿Cuándo estás más zombie? Y fue fácil, en una visita del lunes a la mañana. Y si, la verdad, me hicieron aprender el himno de gallego y cantarlo tantas veces que tenía que ponerlo jajaja.

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    3. Te voy a mandar un privi que tengo una idea :-D

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  4. Carai Mini-Fu no podrías haber empezado mejor con este relato. ¡Lo que me he reído! Y..¿el mio cuando? ¿eh? ¿cuando? ay si todavía no lo he terminado. \m/

    Carla a mi tampoco me gusta nada madrugar, aunque menos los cafés... Yo no soy muy patriótico así que cantaría algo de los Fragglerock, sí ya sé que no queda muy molón pero es lo primero que se me ocurre en situaciones de nervios. Muy buen relato Carla.

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    1. Pues a ver si lo terminas ya, claro pensando en la canción de Fraggelrock solo haces que disfrutar y comer azúcar...

      Un beso

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    2. Me alegro mucho que te haya gustado Blanch, y si, demasiado patriótico pero como me paso los días explicando mi patria tenía que ponerlo de esta manera. Cuando publiques el tuyo estaré aquí para leerlo.

      ¡Muchas gracias!

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  5. Zombis=Humor !!!
    Me ha gustado muchísimo! He hecho un tour virtual por A Coruña a cámara lenta por supuesto :)
    Esperando los siguientes y escribiendo el mío, ejem... me queda poco!

    Besos a la escritora y a Mini Fu ^^

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    1. ¡Hola Naiara! Muchas gracias, me alegro que te haya gustado el relato y el tour jajaja. Leeré el tuyo por supuesto. Un beso

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    2. Espero que la visita virtual te haya gustado tanto como a mi, espero también impaciente poder hacer la visita virtual de tu zona y que tengas a los zombis bien enseñaditos mua ja ja ja

      Un beso para ti también :)

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  6. Jajaja ¡Me ha encantado! Me hago muy fan del momento himno y las divagaciones en situaciones críticas xDD

    ¡Saludos!

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    1. ¡Hola Marisa! Me alegro mucho que te haya gustado, la verdad es que yo soy divagación pura por eso lo escribí de esa manera. Un besazo

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    2. Gracias por el comentario Marisa. A partir de ahora dejaré a la diva (mua ja ja ja) que responda en este post a sus fans. Besitos

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  7. Desde luego Carla que lunes más desastre, hija jaja mejor te habías quedado durmiendo ;) olé ya han empezado los relatos jijiji

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  8. Jajaja. Me encanta tus divagaciones. Me he sentido identificada con ellas. Me ha encantado tu relato :)

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  9. Carla un relato super genial! Me he reído mucho y también me declaro fan de las divagaciones en situaciones críticas como han dicho por ahí arriba jaja Además me han dado muchas ganas de visitar A Coruña!

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