Observatorio Z. Toma 5

Quinto relato de Observatorio Z. Esta vez de nuestro experto en películas Adonai del blog Salvando al Soldado Ryan

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Tomate zombie - Observatorio z
Ilustración: ryang741



Maldita globalización 


Los hechos aquí narrados son ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


Me untaba el pan con tomate sentado en mi sofá, con la mesita para comer justo delante de mis piernas. No hacía ni media hora que estaba despierto y mi cabeza aún estaba procesando todo lo que hacer durante el día. Sin embargo a esas horas a nadie le apetece pensar, y a mi tampoco. Encendí la TV para evitarme eso, ya que por algo la llaman "caja tonta". A esas horas esperaba ver a Susana Griso o algo parecido hablando de cualquier altercado sin importancia, sin embargo estaban dando las noticias. No quería ver noticias, demasiado pronto para escuchar acerca de muertes, políticos que roban y la celebración de los goles que ha metido Cristiano Ronaldo en su último partido, así que cambié de canal. Pero en todos los demás daban también informativos.

Extrañado, decidí dejarlo en uno aleatorio, es decir, Antena 3, ya que siempre he sido bastante fan de Matías Prats. Ese día no estaba Matías Prats, pero interesaba igual. Aparecía el rótulo de alerta biológica en Cataluña. Según explicaban, algunas personas que habían sido ingresadas por intoxicación alimentaria, habían fallecido. Se recomendaba a la población no consumir pan ni tomate, posible origen del problema según los informativos.

Dejé en el plato mi futuro desayuno y miré incrédulo las noticias. Quise mirar Twitter, allí siempre están más actualizados que en los informativos. Lo que vi, me asustó aún más. La gente hablaba de personas atacando a fruterías, huertos y restaurantes, intentaban, incluso atacaban a personas que se ponían por en medio, a mordiscos (!!). Por un momento se me pasó por la cabeza The Walking Dead, y eso que no soy fan, pero la intensa campaña de merchandising me ha hecho mella. 

Tiré el tomate y el pan, y me iba a sentar delante de mi ordenador, cuando escuché gritos en la calle. “Serán los vecinos del barrio, como siempre” pensé. Vivo en un barrio muy dicharachero, te puedes enterar de todo sin tener que salir a la calle. Tanto, que cuando me pasa la gente por debajo de la ventana, parece que estuvieran metidos en casa. Esto no es un problema durante el día, pero a la noche me da lo mismo saber quien tiene problemas con su madre, yo sólo quiero dormir.

En resumen, que me asomé a la ventana y en la calle, había personas corriendo, todas en una misma dirección. Corrían y gritaban. No era el único asomado a la ventana, el bloque de enfrente estaba lleno de cabecitas que miraban en la misma dirección. Entre los gritos se escuchaban palabras como “que están mordiendo, que nos atacan”!

No podía dar crédito, cerré la ventana y me senté en el sofá sorprendido. De repente, unos gritos guturales que decían algo parecido a "paaaaan" y "tomaaaaaate" se empezaron a escuchar. Tuve que volver a asomarme a la ventana. Efectivamente, decenas de personas que parecían estar medio mareadas, ascendían por la calle, andando torpemente. De repente, unos cuantos de estos extraños individuos se metieron en la frutería más próxima y empezaron a comer algo que desde la distancia parecía tomate. Lo mismo paso en una panadería cercana; se llenó de estos "zombies" y empezaron a lanzarse a por el pan recién hecho de la panadería. Los clientes salieron por patas, y los dependientes intentaron detenerles, pero tras el primer mordisco que les dieron a ellos también por ponerse en medio, también salieron por patas, hasta que cayeron al suelo, como fulminados. No daba crédito.

Me volví a sentar en el sofá y puse la TV nuevamente. Esta vez estaban dando un mensaje de emergencia:

"Al parecer, los intoxicados en el hospital se han levantado nuevamente y han atacado a las reservas de comida del centro hospitalario. La seguridad del hospital intenta contenerlos cerrando las puertas de la zona atacada. También tenemos noticias de más ataques en las ciudades. Al parecer, algunas personas han empezado a comerse todos los tomates de las fruterías, así como el pan de las panaderías, y además, se recomienda que tengan cuidado ante estos actos, porque también atacan a las personas que se lo impidan, lo que puede provocar la infección de dicha enfermedad". 

Era una locura.

Lo primero que uno hace ante situaciones así, es pensar en sus seres queridos, así que se me ocurrió llamar a mi familia, quería saber que estaban bien. Descolgué el teléfono y llamé, pero la respuesta no fue la deseada: nadie atendió al teléfono, así que no me quedó más remedio que preocuparme. Y la solución a dejar de preocuparse, era comprobar por mí mismo si les había pasado algo. Para ello, debería salir a la calle.

Tocaba ponerse en lo peor. Realmente estaba viviendo un holocausto zombie, como en las películas, como en las series. La TV puesta de fondo seguía emitiendo noticias acerca de lo que estaba ocurriendo, que al parecer, era en distintos puntos de Cataluña. El ejército se había movilizado, ya que hasta estaban intentando entrar en Mercabarna, para acabar con todas las reservas de pan y tomate que se distribuían desde ese centro de compras. Malditos zombies. ¿Qué podía hacer yo?

De momento la única información de la que se disponía de este fenómeno, era que se sentían atraídos por todo lo que fuera tomate y pan. Las personas que sufrían el ataque de estos zombies del pan con tomate, además, eran infectadas y al cabo de unos minutos, se convertían en uno de ellos. Resulta que el contacto con sus dientes era igualmente tóxico. Las autoridades sanitarias creían que la infección había empezado por culpa del pan con tomate, algún extraño fenómeno químico había convertido ese alimento en una arma de destrucción masiva. Que paradójico que nuestro producto estrella, fuera el origen del mal. 

En casa no tenía pistolas, aquí no hay segunda enmienda, así que cogí un cuchillo jamonero, un martillo casero y un par de manzanas, que siempre dan hambre estas cosas. Salí a la calle ataviado de negro y manga larga, en pleno verano, no quise dejar ningún trozo de carne a la vista. De esta guisa, empecé a andar y dirigirme hacia el parking, la calle estaba vacía, no se veía a nadie. En la lejanía algún que otro grito. 

Cuando estaba a punto de llegar al parking, vi a alguien sentado de espaldas a mí, en el suelo. No quise pararme mucho pero se balanceaba de forma extraña. Cuando lo estaba dejando atrás, por el rabillo del ojo vi cómo se levantaba de repente y echaba a andar hacia mí, al grito de “paaaaan”. Eché a correr. "Culpa del pan con tomate" pensé, había estado toda la mañana toqueteándolo en casa, y suerte que no me lo comí.

A toda velocidad, casi resbalándome, me metí en el parking y bajé al segundo piso para dar con mi coche. Detrás de mí se escuchaban los pasos y los sonidos guturales de la “persona” que me seguía. Por fin llegué al coche, me metí dentro corriendo y arranqué. La “persona” se seguía dirigiendo hacia mí. Lo bueno de estos momentos es que siempre puedes hacer como en las películas y atropellar zombies, así que en ese contexto, que más daba aboyar un poco el coche. Aceleré y fui a por el zombie hasta que le di y reventó como una piñata. De repente, todo el parabrisas se llenó de pan y tomate, además de otros trozos de vísceras internas. Curioso.

Salí del parking y me dirigí por el camino más rápido que llevaba a casa de mis padres. Llegué a una rotonda y en unas de las entradas, había un tapón de zombies. “Que demonios” pensé, y me tiré directo hacia ese  grupo de “personas”. El resultado fue una carnicería, por su parte. Pasé por encima de unos cuantos y entre pan, tomate y algún que otro trozo de persona, seguí adelante. 

De camino hacia mi destino, la autopista estaba salpicada de coches abandonados o bien ardiendo. Al parecer las hordas habían avanzado hasta fuera de las grandes ciudades, buscando cualquier huerto ecológico o panificadora industrial fuera del centro, para comer donde aún quedaba pan y tomate. Todo había ido muy rápido. Encendí la radio, donde seguían llegando noticias de que el ejército, lanzando pan untado con ajo contra los "pantumacados" –así se llamaba ahora a los infectados- lograban matarlos. Por lo visto, no soportaban el pan con ajo. 

Llegué al barrio donde vivían mis padres. Había restos de batallas campales por todas partes. Mi preocupación aumentó a medida que me acercaba a su casa. Paré el coche justo delante y vi como el perro del vecino se acercaba a mí lentamente, para darme cuenta que le habían mordido y a pesar de eso seguía andando. Olía a pan con tomate en la calle, así que me di cuenta que el animal había sido infectado también, por lo que no me quedó más remedio que lanzarle mi martillo a la cabeza para dejarlo ahí tumbado. 

Entré en casa de mis padres, no parecía haber nadie. En cualquier momento me temía ver aparecer a un miembro de mi familia convertido en un maldito zombie. Por suerte, lo que encontré fue una nota encima de la mesa de la cocina, en ella rezaba: “hemos ido a la zona segura, el huerto de ajo, nos veremos allí”. Mis padres habían escapado, que alivio. 

Sabía dónde estaba eso, eran las tierras de un hortelano que vendía fruta a domicilio, y tenía una plantación de ajo separada del resto, no había tomates cerca. Parecía un sitio seguro, así que estaba decidido a ir. Me armé con ajos que siempre tiene mi padre en casa, y dispuesto a luchar contra lo que hiciera falta, volví al coche. "Sobreviviríamos" pensé. 

Días después, la epidemia había sido controlada, a base de pan untado en ajo. Los "pantumacados" se contaron por miles, pero el ejército, el gobierno y demás organismos internacionales como la OMS, actuaron con rapidez para frenarla. En Cataluña se prohibió el pan con tomate de forma indefinida, y como no, los fanáticos de las tradiciones catalanas defendieron a muerte mantener la costumbre. Por fortuna, nadie les escuchaba, importaba más la salud. Se tardarían meses en averiguar porqué afectó a este alimento. Según las primeras investigaciones, parecía deberse a un abuso del alimento por parte de la población catalana. 

En definitiva, tocó adaptarse a los nuevos tiempos. Del pan con tomate, al pan con ajo.

Globalización creo que le llaman.


¡Con lo que me gusta el Pa amb tomàquet! Bueno así con ajo también me gusta y mataré dos pájaros de un tiro, los zombis y los vampiros :) Por cierto los dos son no-muertos O_o

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19 comentarios:

  1. Muchas gracias Ryan por tu relato, dejaré que contestes tu mismo a los comentarios de esta entrada.

    Besitos :)

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    1. Hola!
      Pensé que ya había escrito para AGRADECER (así, en mayúsculas) que me escogieras para esta serie de relatos. Me ha encantado escribir algo distinto a lo que acostumbro. En fin, eso, y sin repetirme, gracias :)

      Besos achuchosos!

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    2. Si después de besarme me pones bien el relleno ya tendrás un cojín para toda la vida :)

      Y más gracias a ti por participar y divertirnos con el tomàquet.

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  2. No se porqué pero ahora tengo un montón de ganas de comer pan tumaca XD

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    1. Hola!
      Soy soldieryan AKA el autor...a tener cuidado, que nunca se sabe que tan mal puede sentar :D

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  3. Jajajaja. Me ha encantado el argumento!!! Yo soy muy fan del pan con tomate y no quiero ni imaginarme un mundo sin él (aunque el pan con ajo también está bueno). Un besote!!

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    1. A todo hay que acostumbrarse, es lo mejor para vivir un poquito más felices. Haukna Matata lo llaman. Me alegra que te haya gustado!

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  4. Juas! Mini fu eres el cojín mas excéntrico de la blogosfera. Me quedo. ;D

    (Y Adonai no se queda atrás en cuanto a relato singular y pantumacado... jajaja! Una lectura muy divertida!!!)

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    1. Graciaaaaaaaas, espero que nos vayamos leyendo muchas veces :) Me encantan los amigos humanos

      Besitos

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    2. Hola dibujosdenube, muy divertido también tu singular nick!
      Me alegro que te haya gustado, que a veces jugar con los estereotipos y no tomárselos tan en serio, también es divertido :)

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  5. No me mates con tomate... Con tomate no me mates... Como decían los Siniestro total xD

    ¡¡Me ha encantado jijiji aunque ahora tendré que tener más cuidado con lo que desayuno!!

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    1. Muchas gracias! Al final si además de escribir, logras que la gente se lo pase bien, mejor que mejor. Me alegra saber que mi día a día atacado por zombies sería tan divertida, lo tendré en cuenta :P

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  6. Madre mía, ahora me han dado unas ganas terribles de comer pan con tomate... Tendré que arriesgarme, al menos sería una "muerte" a gusto ;)

    ¡Un saludo!

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    1. Marisa, prepárate porque este viernes es tu turno mua ja ja ja ya podrás ir sacando la escoba para alejar los fans :)

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    2. Igual podrás hacer una segunda parte de esta historia ;)
      Un saludo!

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  7. Hola holaaa! Voy a ponerme al día con el observatorio!
    Este relato me ha gustado mucho. Muy original ^^ Además me ha sacado un par de carcajadas y me ha entrado el hambre.
    Si por algún motivo, un día tenemos un apocalipsis zombi, yo seré un zombi en toda regla. Mmm que rico el pan con tomate! (odio el pan con ajo)

    Saludos!! A por el siguiente relato :P

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    1. Hola! Y a mi me ha sacado un par de sonrisas leer tu comentario y que te ha gustado tanto la historia.
      Creo que seríamos unos cuantos zombis, si ;)
      Saludos!

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