Observatorio Z. Toma 6

Sexto relato de Observatorio Z. Para está ocasión tenemos a Lily James del blog Thousand Stories

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Virus Zombie- Observatorio Z
Foto: Saloscraftshop


No tengas miedo 


Todavía recordaba el sol tan brillante de aquella mañana de enero. Se había levantado relativamente pronto pese a ser su día libre, pero el cumpleaños de su hija no podía esperar. Se sentía impaciente por ver la carita que pondría al abrir sus regalos y comer su tarta favorita. Su marido ya no estaba en la cama. "Seguro que ha ido a comprar más cosas para la fiesta", había pensado sonriendo. Pero se equivocaba de cabo a rabo: su marido no volvió ni ese día ni en meses. Las había abandonado el día en que la pequeña Lily cumplía 3 años. En ese momento Victoria se prometió que jamás dejaría que nadie les hiciera más daño. Le daría a su hija todo lo que le pidiera si estaba en su mano y, si no, lo conseguiría. Nunca le faltaría nada.

Estaba absorta recordando mientras tomaba una taza de café cuando su hija irrumpió en la cocina dando saltos de alegría:

- Ya mismo cumplo 15 años mamá, ¡15! Estoy hecha una vieja ya - dijo acercándose a la nevera y cogiendo el zumo.

- Huy sí, viejísima. Ya tengo tu bastón comprado para que puedas andar con más comodidad -no pudo evitar poner los ojos en blanco. Su hija había salido bastante risueña y, por desgracia, se parecía bastante al padre.

- Usaré el bastón para aporrear zombies cuando haya un apocalipsis. Estaría súper guay. Yo sería como Rick de The Walking Dead, pero en realidad llevaría ballesta y bastón, y tendría el pelo de Michonne - después de su perorata bebió a morro del cartón y se manchó la camiseta.

- ¿Ves? Tienes que beber en un vaso como las personas normales.

- Me estoy adiestrando para la supervivencia mamá. Que luego llegan los zombies y no tendré ni
zumo, así que vasos menos aún.

Victoria volvió a poner los ojos en blanco, pero no podía evitar reír en su fuero interno. Qué ocurrencias tenía la loca de su hija. Sin embargo, le había dado una idea para el regalo perfecto. Lily quería un apocalipsis, y ella podía intentar dárselo: era científica y se dedicaba a investigar virus y buscar curas. Cuando vivía en Oxford uno de los exámenes de laboratorio más común era crear tu propio virus con su cura correspondiente, siempre que no fuera mortal ni súper contagioso. Pero eso podía cambiarlo ella; podía intentar crear un virus capaz de convertir a humanos en zombies y podía darle un mini apocalipsis de jardín a su hija el día de su cumpleaños. Corrió a mirar el calendario: tenía exactamente una semana. Se despidió sonriente de su hija y se fue al trabajo pensando en su nueva misión. 

Estuvo toda la semana investigando y haciendo prácticas en animales. Era complicado porque tenía que ir con mil ojos para no ser descubierta. Al quinto día estaba a punto de darse por vencida, pero entonces la rata con la que había estado experimentando empezó a moverse de forma extraña y abrió un ojo rojo y lloroso, infectado. Intentó andar y moverse pero le costaba trabajo. Las patitas se le empezaron quedar en carne viva y el pelaje se volvió escaso. Empezó a gruñir con rabia y justo cuando Victoria fue a ponerle algo de sangre cerca, el animal murió. "Bah, qué decepción", pensó frustrada. Había logrado un gran avance sin duda, pero tenía que conseguir que el animal siguiera vivo. No tengas miedo Lily García.

Y al séptimo día, como si fuera Dios, lo consiguió. Había logrado que el virus funcionase bien en animales, pero quedaban varios cabos importantes sueltos: no tenía la cura todavía, no sabía si en humanos serviría igual, y todavía no tenía claro si se podía contagiar de unos a otros por mordisco. Ésto último le fue imposible de demostrar porque todas las ratas habían bebido agua por error, así que se habían contagiado todas directamente con el virus, y ya no tenía ni tiempo ni más animales con los que comprobar el contagio. Se arriesgaría, pensó convencida. Mañana investigaría la cura después de la fiesta y todo solucionado. Qué ilusa.

Lily y sus amigos estaban en el jardín esperando impacientes el regalo de Victoria: les había prometido algo que jamás podrían volver a vivir y que recordarían siempre. Julia, la mejor amiga de Lily, ya se había imaginado a David Beckham en el cobertizo escondido, esperando para darles una sorpresa.

Después de la tarta abrió el cobertizo... y fue como si hubiese abierto la caja de Pandora. Los niños miraban aterrados a aquellos seres extraños con los brazos en carne viva y ojos rojos muy saltones y llorosos, que se aproximaban a ellos sin pausa. Todos pensaron que serían amigos de Victoria disfrazados, pero parecían tan reales... En ese momento una de las criaturas agarró a David. Los gritos comenzaron y todos fueron a intentar ayudarlo, pero no pudieron evitar que esa cosa le mordiera. Y ahí comenzó el verdadero caos. No había disfraces, eran reales. Victoria corrió a encerrarse con los niños e intentó curar a David. Todo se estaba volviendo en su contra... El virus era más contagioso de lo que ella esperaba y el pequeño ya empezaba a tener los ojos infectados. 

- Hay que dejarlo aquí y esconderse -gritó con la voz tomada. La había cagado pero bien.

Subieron arriba como pudieron e intentaron esconderse de David y de los del jardín. Lily dio consejos a diestro y siniestro aprovechando el conocimiento que tenía gracias a las series y libros de zombies que leía. Pasaron varias horas y dejaron de escuchar sonidos, así que decidieron salir.

Estaba todo destrozado  en la casa, pero no había rastro de ningún zombie. En las  calles se escuchaban sirenas y gritos, y Victoria se derrumbó. 

- Mamá, escúchame. No puedes dejarnos, tienes que reaccionar. Mamá, por favor, te necesitamos. Tenemos que conseguir comida e intentar llegar a tu hospital. Mamá por favor, tienes que hacerlo por todos nosotros - Lily sabía que cuando su madre entraba en su burbuja no había manera de hacerla salir de allí. Pero estaba desesperada y había entendido la gravedad del asunto: si no conseguía hacerla salir del trance, quizá no encontraran la cura.

Decidió dejarla un poco más y cogió el teléfono para llamar al hospital e informar. Era su propia madre, pero no había remedio. Mierda, los teléfonos no funcionaban. Claro, esto ya empezaba a parecerse más a los apocalipsis de las películas y los cómics. ¿Cómo le podía estar pasando a ella? ¡¡Era surrealista!! Ni ella era Rick, ni aquello The Walking Dead, pero cada vez se parecía más.

- Chicos, escuchadme. Tenemos que intentar llegar al hospital. Algún compañero de mi madre seguro que puede ayudarnos.

Todos estaban súper asustados, pero decidieron hacerle caso a Lily. Cuando salieron a las calles de Granada y vieron el caos que habitaba en la ciudad se quedaron petrificados. Pese a que el hospital estaba cerca, tardaron casi 3 días en alcanzarlo, y varios amigos quedaron en el camino. No tengas miedo Lily García.

Todo estaba en ruinas y lo poco que lograron escuchar del mundo exterior indicaba que media España ya estaba contagiada... 

Ya en el hospital lograron encontrar a dos médicos. Lily les contó lo sucedido, y entre todos buscaron a  alguien   que  pudiera  ayudarlos.   Después   de  varios  días  buscando   y  luchando   por sobrevivir en el recinto, Victoria apareció demacrada. Abrazó a Lily como si fuera la primera vez que la veía, y se puso manos a la obra a buscar la cura. El hospital también era peligroso; tenían que tener cuidado con cada paso que daban, por eso cuando Victoria oyó el grito supo que algo iba tremendamente mal. 

Lily había salido con Julia a por provisiones cuando varios zombies las atacaron. Julia se quedó en el camino y Lily logró huir gracias al sacrificio de su amiga, pero la habían mordido. Victoria no podía dejar de llorar: la cura estaba lejos de ser encontrada y su pequeña se acababa de contagiar. Si no hubiera jugado y experimentado con la vida, ahora todo el mundo estaría bien y no habría muerto tanta gente…

Sin embargo, la cura la golpeó de lleno al cabo de unas horas. Lily, aunque había sido mordida de gravedad, no se había transformado. Ahora todo cobró sentido: por eso nunca se había puesto enferma, por eso nunca tuvo virus comunes como la varicela, las paperas o una simple gripe. Lily tenía un sistema inmunológico especial, y Victoria quiso desaparecer cuando se dio cuenta. Si Lily era la cura, todos la querrían y su pequeña moriría…

– Mamá, tienes que utilizar mi sangre. Es lo correcto. Tú has creado este caos y tienes el poder de deshacerlo. Tienes que hacerlo – Lily había entendido la gravedad del asunto a la primera. Al igual que su madre comprendió que ella era la solución al problema. Había visto muchas películas y, aunque sabía que aquello era la realidad y que ella no era Will Smith, tendría que actuar como él. Tenía que salvar el mundo

– Pero Lily, no puedo... No puedo – Victoria no podía dejar de llorar.

– Mamá, te quiero. Hazlo por mi y por todos, por favor. No tengas miedo.


¡Qué triste Lily bua bua bua! Me encantan los relatos que me vais enviando, sois todos unos soletes

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16 comentarios:

  1. Ahora es turno de Lily al contestar los comentarios. ¡Adelante!

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  2. Uuuuffff enhorabuena a la escritora del relato. de momento es el que más me ha gustado de todos. Un saludo

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    1. Muchísimas gracias Sara! Me alegra que te haya gustado tanto. Tenía mis dudas porque adopté como pude una historia que tengo en mente más larga, y no sabía cómo iba a quedar. Muchas gracias de nuevo ^^

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  3. Madre mía, la que ha liado... La intención era buena pero hay que tener cuidadín. Me ha gustado mucho el relato. Besotes!!!

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    1. Muchísimas gracias Mi Álter Ego! La mujer está tocada, sí jajaja Un beso!!

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  4. Me ha requete encantando. A veces aunque las intenciones sean buenas se pueden marcar unas liadas que pah' qué... Y qué genial Lily, ¡mejor que Will Smith!

    ¡Saludetes! ^^

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    1. Jaja muchísimas gracias Marisa! Hay que tener cuidado con las cosas que se regalan :P Me alegra que te hayan gustado las referencias, he intentado poner algunas para darle el toque y veo que ha funcionado jiji Un beso!

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  5. Holis

    Por eso dicen "ten cuidado con lo que deseas" jijiji pobre madre, se fue al car... con el regalo de cumpleaños. Muy buena historia.

    Saludos

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    1. Hola Yani! Muchas gracias, me alegro muchísimo de que te haya gustado! La madre estaba loca! Jajaja Saludos!

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  6. ¡Hola!
    Enhorabuena, me ha encantado, nunca pidas un deseo :D
    Bsos

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    1. Hola Esther! Muchas gracias, ne alegra mucho de que te haya gustado! Y si, ten cuidado con lo que deseas por si alguien de tu alrededor está más pallá que pacá y le da por regalártelo jajaja Un beso!!

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  7. Pues menudo lío que se montó por un regalo... Y digo yo, ¿no hubiera sido más fácil contratar unos actores? Que entiendo que el realismo y la emoción no sería lo mismo... pero... nos hubiéramos ahorrado un apocalipsis!

    Me ha gustado mucho, espero con ansia el resto.
    Besitos

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    1. Muchas gracias Marta! Lo cierto es que resto hay, porque la historia era larga y la adapté para relato jajaja así que espero acabarla pronto y ponerla poco a poco en mi blog o estudiar alguna forma de que salga a la luz ^^

      Y sí jaja si hubieran sido disfraces hubiera perdido emoción :P

      Un besote enorme!

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  8. Una historia muy original. Me la he imaginado en el sotano del hospital universitario con sus ratitas. De la genialidad a la locura hay un paso. Como científico da miedo pensar que alguien pudiera crear algo así tan fácilmente.

    Un saludo desde el norte

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    1. Muchísimas gracias Aivic! Jaja buenísima imaginación ^^ escondida tuvo que estar jaja Gracias por leerme y comentar :)

      Un beso desde el sur!

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  9. Hola!
    Genial relato, con moraleja incluída.
    Menuda madre, me he hecho fan. Quien no le pediría algo así a su madre científica? ;)
    Besos!

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