Observatorio Z. Toma 9

Ya van nueve relatos zombis y en esta ocasión de la mano de Marta Cuesta y su blog Sol, Agua Tierra

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Día de mercao - Observatorio Z - Especial relatos sobre apocalipsis zombie para leer online
Foto: DeerCrowShadow




Día de mercao 


Como cada sábado antes de ir al mercao aprovechaba para tomarme un té caliente mientras redactaba otro artículo para mi blog “mecachis la mar, como quema” y como cada sábado el té estaba hirviendo “bueno, aprovecharé para contrastar información sobre mi artículo de flora espontánea en Asturias mientras esto se enfría” me dije a mi misma. Pero cuando me quise dar cuenta tenía doce pestañas abiertas en el navegador y ni una hablaba sobre flores “...un demonio con sombrero que se presenta en forma de sombra entre las 2 y las 3 de la madrugada… interesante, muy interesante”. Tan interesante fue que el té parecía un bloque de hielo de tanto que se enfrió.

“Hala Martita otra vez para la cocina a recalentarlo” y al cruzar la puerta del comedor ¡menudo susto me dí!

- ¡Sorpresa! - salió una voz de entre las sombras.

El susto no se si era por encontrarme a Sergi en medio del pasillo vestido tan temprano o por lo contento que estaba... ¡tan temprano!

- Venga deja la taza que hoy te acompaño al mercao

Con lágrimas de alegría en los ojos, cogí el monedero y las llaves de casa dispuesta a salir por la puerta pitando antes de que el mashote cambiara de opinión cuando… claro siempre tiene que pasar algo ¬¬

- Maaaaa si os marcháis los dos, déjame delante de la ventana que he oído que hay vuelta ciclista – dijo una vocecilla desde el sofá.

- Claro Mini-Fu – le contesté yo – no tardaremos mucho. Cuida de Mixa y pásatelo bien ¡Qué nos vamos al mercao!

Mientras caminábamos por las calles de Lena la gente se comportaba de manera más extraña a la habitual, no, no se gastaban su dinero en las pocas tiendas pequeñas que quedan en el pueblo, pero hablaban de un incidente tipo al de las vacas locas, aunque  no pude oír bien todas las conversaciones ya que estaba extasiada de contenta al saber que Sergi me acompañaba al mercao por su propia voluntad. Si hay algo que no le gusta en este mundo es levantarse temprano y mucho menos ir de compras. 

- ¿Has oído lo que dicen las paisanas?

- ¿Qué? No, perdona iba pensando en la película que vimos ayer. Creo que no me gustó nada, el final no tenía ningún sentido y se dejaron muchos cabos sueltos.

- Sí, es verdad, a mi tampoco me convenció del todo – le contesté sabiendo que no solo pensaba en la película sino en la moza que acababa de pasar con esa falda corta, pero eso no me importa, hay que admitirlo, la moza estaba de muy buen ver.

Mientras discutíamos el argumento de la peli de zombis de la noche anterior,  nos íbamos acercando a la plaza de Pola y ya se podían ver los puestos de verduras frescas, los de mandiles y calcetines sin olvidar los puestos de 3 bragas por 5€.

Tras consultar la lista de la compra, mandé a Sergi al puesto del aceitunero para que me comprase frutos secos y eligiera sus aceitunas preferidas, así mientras tanto yo iría a por el resto de la lista.

Tras aprovisionarme de verduras frescas tocaba el reto del día, aguantar la interminable cola que se forma delante del camión del queso. “¡Vaya por Dios! Justamente acabo de decir esto en la frase anterior para que efectivamente haya cola” Pero con razón siempre hay gente, ya que tiene unos quesos deliciosos, artesanos y muchos son de la tierra por lo que a las paisanas, a Sergi y a mi,  nos encantan. 

-¿El último? - pregunté.

- Yo – dijo el hombre regordete con boina y pinta de sabiondo que siempre está en todos lados.

- Gracias – nunca está de más agradecer y empecé a buscar algo en la mochila para ver si no me reconocía y empezaba a contarme su vida como pasaba cada vez que me lo encontraba en algún lugar. 

Estaré atenta a la cola, ya que delante del paisano hay mucha más gente “¡Y hoy no se me colará nadie!” y para eso usaré mi mantra especial “solo existe la cola, mira la cola, solo existe la cola, mira la cola, pronto me tocará, solo existe... oh que pajarito más bonito y parece que hoy no va a llover, bien, así podremos lavar las sábanas y en un plis plas estarán secas y así de paso veré al gato birrioso que hay en el patio… puede que le lleve algo de pienso, prubín, es el más pequeño y encima los otros gatos le pegan, una vez leí un estudio sobre un gato que… ¡Maldita sea! que cojones hace esta vieja colándose cuando… espera… y el tipo de la boina… noooooooo ya me ha vuelto a pasar” efectivamente es uno de mis problemas, el quedarme en babia. Pero eso no daba derecho a la vieja a colarse así que le pienso cantar las… “espera” me digo a mi misma, “seguro que ya son amigos de los del queso, o familiares o una clienta que se gasta toda la jubilación en quesos… siempre es la misma historia” y cuando ya me daba por rendida saqué la asturiana que llevo dentro y le escupí:

- ¡Señora, se ha colado con toda su jeta! - y creo que tuvo efecto ya que la señora se giró y se le quedó la cara tan pálida que creía que le iba a dar un infarto.

- Muyer, tampoco hace falta que se ponga así… - y como siempre, cedí – ale, ale compre lo que tenga que comprar.

- Unnnn hhhmdf vieme y ahhhh ups ped – empezó a balbucear señalando por encima de mi hombro.

Me giré y efectivamente un tipo alto y delgado vestido de negro se acercaba hacia mí con los brazos extendidos, la cara muy pálida, gruñendo y balbuceando como un zombi cuando…

- ¡Paisana qué es mi novio! Seguro que no se encuentra bien, no hay que ser tan dramática, tampoco tiene tan mala pinta.

Si una palabra entiendo con el movimiento de los labios es “mareo” y Sergi no paraba de repetirla, así que busqué en la cartera la pastilla de emergencia que siempre llevo y cuando me giré para dársela otro hombre medio pirado corriendo se lo llevó por delante al grito de “Correeeeeed por vuestras vidaaaaaaaas”  y le dio tal golpe al pobre Sergi, que terminó por tumbarlo y dejarlo aturdido del todo.

-¡Sergi! - grité agachándome para ayudarle.

Cuando alcé la vista para darle un par de voces a aquel desconsiderado me di cuenta de que algo muy extraño estaba pasando en la plaza, los tenderos estaban recogiendo rápidamente, algunos incluso se habían ido dejando el puesto abandonado, el suelo estaba lleno de vómitos viscosos, las palomas se los comían mientras… “No me puedo creer lo que estoy viendo, son zombis ¡son realmente zombis!” 

Agarré a Sergi como pude y lo arrastré hasta la entrada de la biblioteca, lo cubrí de cartones y le puse la pastilla debajo de la lengua, el móvil silenciado en la mano y la sudadera bajo la cabeza, siempre se puede estar un poco más cómodo aunque la situación parezca muy negra. 

- Voy a por el coche -le dije sin estar segura de que me pudiera oír - pasaré por casa a por Mixa y los demás y vendré a recogerte aquí mismo, ¿no te muevas vale? y tampoco hagas ruido. Aquí estás bien escondido. Estaré de nuevo aquí antes de que puedas darte cuenta de que me he ido. Mira que tienes mala suerte vida, siempre dices que te encantaría ver el apocalipsis y te ha tenido que venir ahora un chungo.

Dejé la mochila a su lado, cogí las llaves de casa, le dí un beso y me fui.

Antes de irme, hice una barricada con los hierros y todo lo que pude encontrar de los puestos que los mercaderes habían dejado abandonados al huir de aquella masacre y me detuve para comprobar que estaba en medio de un montón de zombis. “¿Serán de los lentos o de los de 28 días después? por Dios Marta, ahora no es el momento de hacerse estas preguntas” me dije mientras intentaba correr todo lo que me permitían mis piernas, "¿Por qué carajos no hago caso alguna vez y dejo de usar estas chanclas de perroflauta? Muy cómodas pero para correr una mierda". Así que me descalcé “¿seré de las que llaman runners minimalistas?” no pude evitar reír mientras me acordaba de mis sesiones en el gimansio “gym, ahora se dice gym” y no pude parar de reír hasta que llegué a la calle donde está mi casa.

“Ossstiaaaaa” y es que mi calle parecía un gallinero lleno de ciclistas, abuelos y  zombis por lo que tuve que sortearlos como pude para llegar al portal. Subí por las escaleras esperando no encontrarme con ningún vecino convertido -cariño, tu sabes a quién me refiero ;)- y abrí con las llaves la puerta para inmediatamente dar un portazo tras de mi. Por un instante fue como si dejara atrás un mal sueño pero alguien me volvió a la realidad.

- ¿Maaaaaaaaaaaa?

Era Mini-Fu, pero no podía estar por ella. Tenía un montón de cosas para recoger: unos playeros, el hacha de cortar madera para el invierno “sí, tengo una hacha en casa”, el pastelito que había preparado con mucho amor la noche anterior, la maceta del mega aloe vera por si va bien para las mordeduras, algunas prendas de ropa e incluso me había dado tiempo a hacer una lista de las cosas que debíamos saquear en el supermercado de las afueras. “Tengo que concentrarme más a menudo, resulta muy provechoso” me dije.

- Perdona que no te haya dicho nada Mini-Fu, pero estoy un poco nerviosa y estoy cogiendo todo lo que nos pueda ser útil. ¡Nos vamos! ¿Dónde están Mixa y Junior?

Después de su contestación, le expliqué rápidamente la situación a mi pequeño cojín.

- ¿Y cuál es el plan, má?

- Subiremos al coche como sea, llegaremos al mercao, recogeremos a pá y buscaremos un lugar seguro.

- ¿Má?

- Dime pequeño Mini-Fu

- ¿Podremos matar algunos zombis mientras vamos a por pá?

- No lo dudes cojín, eso, no lo dudes.


¡Ahora solo nos falta ver que hará pá cuando se despierte cubierto de cartones :)!

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11 comentarios:

  1. Maaaaaa...rta, ahora será tu turno contestar a tus fans :)

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  2. Me he sentido muy identificada con el poder de quedarse en babia en tu propio mundo, y luchar por intentar concentrarte XD

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    1. ¡¡¡Que bien Aivic!!! Es un consuelo no ser la única a la que le pasan estas cosas... A veces me siento entre los demás como si la que tuviera el problema fuera yo xD Bueno, ahora enserio, por regla general no es un problema, pero cuando una tiene que estar centrada en algo si o si... A veces si que se convierte en un inconveniente eso de vivir en tu propio mundo :P

      Gracias por leer :D

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  3. Pobre Sergi, queriendo ver el apocalipsis ¡y le da un chungo! Esperemos que los cartones sean eficaces y pueda finalmente disfrutarlo...

    ¡Saludetes!

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    1. ¡¡¡Si!!! Espero haber escogido sabiamente cartones blindados :) O eso o que se esté bien calladito y quieto debajo de ellos...

      SAludos :)

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  4. Me ha encantado la continuación del relato, pobre hombre en que momento tan "oportuno" se le da por desmayarse jijiji
    Y vaya manera de quedar en babia menos mal que reaccionaste en el momento justo.

    Estaré esperando el desenlace

    Besos

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    1. Perdonar que haya tardado tanto en contestar... pero como el relato es un reflejo de mi empanada creo que lo entenderás :D

      ME alegra que te haya gustado, ha sido todo un reto para los tres escribir algo así: contínuo y que no desentonaran por la manera de escribir de unos y otros.

      Un besin :)

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  5. Bieeen continuación! Por Dios Pa sigue ahí "atascado" pero menos mal que hay un hacha en la familia y van en su búsqueda.
    Me ha encantado ese carácter asturiano jajaja y el momento "empanamiento" tan común en el personal cuando uno se aburre y desconecta.

    Espero la historia de Sergi ;)
    Besos!

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Ains!!! He borrado el comentario anterior porque he visto una falta después de publicarlo... Y no le he dado a Ctrl+c !!!!

      ¿Por que mundo cruel?

      Te decía que en casa tenemos dos hachas, la de abajo para los grandes troncos y la de arriba que es pequeña y va muy bien para hacer astillas para encender la cocina :)

      Yo también espero el desenlace del pá, a ver con que nos sorprende el Sr. Sergi

      Besines

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