Observatorio Espacial: Anotación 008

Relato de ciencia-ficción: Los guardianes de la Luz

Hi, astronautas sin escafandra

En el relato de hoy encontraremos acción e intriga y una moraleja. Si vas a visitar la Alhambra llevad un mapa, ¿por qué? Anda a leer el precioso cuento de nuestra amiga Lydia del blog Thousand Stories. Esta chica ya estuvo con nosotros en el Apocalipsis zombi con la historia No tengas miedo, que me gustó mucho por cierto.

Los guardianes de la Luz


Lyth se despertó aturdida y rodeada de caras con ojos asustados que la observaban muy de cerca. Cuando por fin logró incorporarse ante la mirada expectante de aquellos seres, no supo identificar dónde se encontraba. En su mente aún se podían oír los pequeños engranajes echándose a andar, como si fuese un gran reloj al que le falta aceite. 

- ¿Dónde estoy? –preguntó al fin, sin saber muy bien quiénes eran sus acompañantes. 

La pregunta los pilló desprevenidos y al instante se elevaron murmullos confusos, hasta que un pequeño androide bastante descolorido alcanzó a decir: 

- Dama Lyth, estamos recluidos en la nave de los Oscuros. ¿Acaso no recuerda nada de lo que pasó?

Primera  noticia.  ¿Dama?  ¿Nave?  ¿Oscuros?  No  entendía  nada.  Hasta  donde  ella recordaba, estaba sentada en un banco frente a la Alhambra, oyendo el río fluir y viendo a la gente entusiasmada echándose fotos en el tan famoso Paseo de los Tristes. 

-  No  comprendo  nada.  ¿Quiénes  sois  vosotros?  ¿Y  qué  hago  vestida  así?  -preguntó repentinamente, dándose cuenta de que parecía una especie de princesa Leia y Iron Man mezclados.
  
- Somos los Guardianes de las Llaves, y estás aquí porque eres la Elegida de la Luz. Tus abuelos fueron grandes guerreros y eran conocidos como los Guardianes de Fuego. Pero después  de  la Batalla  Negra  todo  Drim  quedó  bajo  el  control  de  los  Oscuros,  y  los Elegidos fueron asesinados brutalmente. El poder de las Llaves fue entonces perdido. Llevamos siglos terrestres buscando a los Elegidos, y por fin estamos casi completos. Hasta que nos atraparon… 

Lyth no había interrumpido ni una sola vez, pero no fue por falta de ganas. No entendía nada de lo que estaba escuchando, pero algo en su interior le decía que aquel androide le estaba diciendo la verdad. Aun así preguntó: 

- ¿Y por qué estamos en una nave? ¿No estamos en Granada? 

-No. Estamos en Drim, nuestro planeta de origen. Los Oscuros nos encontraron y tras luchar muchísimo lograron traernos de vuelta de la Tierra, y ahora estamos recluidos en una  de  sus  naves. No  podemos  hacer  nada  útil  porque  nos  falta  el  Elegido  de  la Oscuridad,  que  es  el  que realmente  puede  controlarlos.  Si  lográsemos  estar  los  ocho Guardianes  con  los  ocho  Elegidos podríamos  hacer  nuestro  ritual  de  encierro  y desterrarlos para siempre a Darkim, de donde jamás debieron salir. 

Lyth procesó toda la información lentamente. Por algún motivo no lograba recordar a nadie. Mientras intentaba tragarse todo lo que el androide le había contado, notó que un chico la miraba desde el otro lado de la cama. Le resultaba tan familiar… ¿Qué le había pasado a su memoria?  

- ¿Y por qué no recuerdo nada? –preguntó al fin. 

- Cuando nos estaban encerrando te paraste en medio de la habitación y empezaste a concentrar energía para intentar matar a los conversos que nos llevaban a rastras. De repente salió de ti un haz enorme de luz y los desintegraste. Caíste inmediatamente al suelo  desmayada  y  como  venían  más androides  detrás  no  pudimos  hacer  nada  por escapar. Todo tu cuerpo comenzó a temblar y no sabíamos qué hacer. James te intentó levantar pero saltaban chispas y no pudo ni tocarte. Estuviste tres días en el suelo hasta que  por  fin  pudimos  cogerte  y  ponerte  en  la  cama.  Supongo  que  del esfuerzo  has perdido la memoria.

-Bueno,  vamos  a  ver  qué  podemos  hacer.  Tenemos  que  intentar  salir  de  aquí  –dijo determinada.  En  el  fondo  de  su  ser  sabía  que  todo  lo  que  había  oído  era  cierto;  ya recuperaría la memoria. Pero ahora tocaba luchar.

Al  levantarse  sintió  que  las  piernas  le  cedían  y  sucedió  algo  muy  extraño:  mientras sonreía por su amago de caída, notaba cómo todos la tocaban e intentaban “levantarla” diciéndole que si estaba bien. No comprendía nada, no había llegado a tocar el suelo. Simplemente le habían temblado las piernas.

-  Lyth,  Lyth, ¿estás bien? Ayudadme  a sentarla de nuevo en la cama.  Aún está muy débil –dijo el chico que antes no había parado de mirarla.

- Pero si estoy bien, ni siquiera me he caído. ¿Qué os pasa? Dejadme respirar por favor –pidió  sofocada. Entonces  se dio  cuenta de que estaba en  el  suelo  y de que todos la rodeaban de nuevo con la misma expresión asustada de hacía unos minutos. ¿Qué había pasado?

Mientras intentaba pensar con claridad y recuperarse, empezaron a oírse pasos por el pasillo. Los androides y los humanos de la sala empezaron a ponerse nerviosos y Lyth seguía sin poder levantarse.

La puerta se abrió y varios androides altos y de pinta amenazadora comenzaron a entrar en la habitación, seguidos de varios humanos que más bien parecían serpientes. Tenían la piel como escamada y tirando a verde, y ojos grandes y negros que parecían reflejar todos  los  agujeros  negros del  espacio  a  la  vez.  Levantaron  a  Lyth  de  un  tirón  y  la pusieron en fila contra la pared al lado de sus compañeros humanos, mientras que a los androides los pusieron frente a ella. Lyth había intuido que los humanos-serpiente eran los tan temidos Oscuros, y supuso que los llamados conversos serían los androides, pues tenían toda la pinta de estar siendo controlados.

El que parecía el líder de los Oscuros comenzó a pasearse entre los dos grupos y Lyth no  pudo  evitar  cerrar  los  ojos.  Aquel  ser  le  provocaba  miedo  y  a  la  vez  una  fuerza increíble que no sabía cómo  explicar.  Sentía todas las células  de su cuerpo activas  y parecía que su mente estaba llena de hilos que podía controlar a su antojo.

Una risa maléfica digna del peor de los villanos empezó a oírse en la sala y Lyth por fin abrió  los ojos.  El  Oscuro  estaba  mirando  fijamente  a  uno  de  los  androides,  el  más pequeño de todos.

- ¿Y tú eres el Guardián de la Llave Oscura? – dijo con sorna. De nuevo retumbó su risa entre las cuatro estrechas paredes. – Dime, androide, ¿dónde está el Elegido al que proteges?

El pequeño androide casi se puso a temblar; si hubiese sido un humano ya lo estaría. Si los Oscuros se hacían con las ocho Llaves podrían controlar Drim por fin en su totalidad y podrían colonizar cualquier planeta sin apenas esfuerzo, ya que cada llave controlaba un elemento natural: la tierra, el aire, el fuego, el agua, la luz, la oscuridad, la vida y la muerte. Sin embargo, sin la Llave Oscura para hacer el ritual completo, los Guardianes y Elegidos aún tenían una mínima esperanza.

El líder Oscuro se había cansado de esperar una respuesta, así que comenzó a concentrar fuerza con unos movimientos que a Lyth ya le eran más que familiares. La presión se palpaba en el aire, y el resto de Elegidos tensaron sus cuerpos preparados para actuar. Lyth sentía que le fallaban las fuerzas. Tenía el cuerpo flojo y seguía con una sensación extraña en la mente; su cerebro parecía seguir empeñado en estar como dividido en dos mitades,  y  pese  a  que  intentaba  concentrarse  para atacar en  cualquier  momento,  no podía evitar notar cómo la fuerza no era ni por asomo la necesaria.

Los  ataques  comenzaron:  los  androides  enemigos  tenían  varias  armas  paralizantes guardadas y disparaban a diestro y siniestro mientras que los Oscuros se concentraban para lanzar un ataque que, sin duda, acabaría con todo el grupo de Lyth. Después de tantos años de búsqueda, toda la información y las Llaves se perderían… pero podían volver a empezar. El tiempo en Drim era muy relativo y, mientras que allí pasaba un año, en la tierra podían ser cincuenta.

GR4O, aún sin paralizar, atinó a gritar:

- ¡¡No existe!! –El líder Oscuro alzó una mano y los conversos pararon justo a tiempo-. La Llave Oscura está desaparecida. Creemos que no se llegó a fundir con el alma de un humano, como ocurrió con las demás. Llevamos años buscándola, pero no hay forma.

El líder estaba perplejo y asimilando la información. De repente, sintió que dejaba de respirar y que no podía moverse.

En  apenas  cinco  segundos  todo  había  cambiado:  algo  se  había  roto  en  el  interior  de Lyth. Su memoria había vuelto y ahora veía con claridad que su cerebro tenía dos partes definidas: la luz y la oscuridad. Y podía hacer uso de ellas como quisiera. Por eso se había desmayado al usar la luz en aquel primer ataque antes de ser encerrados: al verse amenazada  por  seres  de  naturaleza  oscura, su cuerpo  despertó  del  letargo  haciendo latente su habilidad oculta. Por eso no encontraban la llave… Porque ella era el cuerpo de  ambos  poderes.  Liberó  a  sus  compañeros  y  se  abalanzó  a besar  a James.  Con  su control sobre los seres oscuros  y los androides conversos por fin podrían derrotarlos. Esperarían a que la séptima luna estuviera en su punto  álgido  para hacer el  ritual de encierro y por fin desterrarían a los Oscuros a Darkim. La galaxia estaría libre al fin de los Oscuros, y los poderes de las Llaves a salvo.



“Si uno hace lo que ama, es feliz.” - Ray Bradbury

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7 comentarios:

  1. Muchas gracias! Lo acorté al máximo posible y así quedó jeje

    Un abrazo! :)

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  2. No sé si la Alhambra será una puerta a otras dimensiones, pero puede ser. Yo en mis visitas a la Granada no he cruzado ninguna, pero será cuestión de seguir investigando. Hay que programar un viaje.
    He disfrutado mucho leyendo este cuento. Me ha gustado el tema, la historia y la narración. Voy a dar un paseo por el blog de Lydia.
    Un abrazo!

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    1. Muchas gracias Alicia! Me alegra que te haya gustado ^^ Tengo pendiente hacer una entrada con toques turísticos en el blog, para recomendar sitios que visitar en Granada y demás. Aprovecharé para desvelar dónde está la puerta :P
      Yya vi que te pasaste por el blog. Ha sido un gusto tremendo!

      Un abrazo! :D

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  3. Me ha encantado! Muchas felicidades Lydia por la historia.
    A mí la ciencia ficción no me va mucho pero en tu relato había un poco de todo ^^ Si decides publicarla, ya tienes a una lectora.
    Oye y yo también voy a dar una vuelta a tu blog :)
    Besos!

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    1. Muchísimas gracias Naiara! Estaba preocupada por eso, porque es una historia que lleva años en mi cabeza y realmente es fantasía jaja pero cambié detalles para que pareciese más ciencia ficción a la hora de publicarla aquí jajaja prefiero más otros géneros a la hora de escribir también :P
      Ya vi que te has pasado por el blog. Allá que voy a echarle un vistazo al tuyo también ^^ Y aunque algunos villanos se salven, muerte a Joffrey jajajajajaja
      Un besote!

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  4. Estoy flipando, eso si que es ciencia ficción en un espacio pequeño. Parece que te ha salido natural jaja con lo que me costó a mí escribirlo en su momento. Pues enhorabuena por el relato, un saludo desde el blog La Roca más Diamante del mundo

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